Realmente es poco lo que se sabe del núcleo urbano de Caravaca. En excavaciones llevadas a cabo en el Santuario de la Stma. y Vera Cruz con objeto de cambiar el pavimento se encontraron materiales cerámicos que demuestran la existencia de un establecimiento romano entre los siglos I y IV d. C.
A esto sigue un periódo de tiempo sin referencia poblacional que se prolonga hasta el siglo XII con la aparición de cerámicas de cuerda, cera, estampilladas, esgrafiadas, pintadas y vidriadas. La práctica inexistencia de textos de los primeros siglos de dominio musulmán es indicio de su escasa importancia como núcleo urbano; Al.Himyari hace referencia a la Caravaca del siglo XI como a una alquería o aldea perteneciente al dominio de Mula. La necesidad de protección de este pequeño nucleo poblacional le llevó a levantar en lo alto de la colina donde hoy se alza el alcázar-santuario una rudimentaria fortificación que fuera amparo de personas y animales. En las postrimerías del dominio musulmán la situación de aislamiento del reino de taifa de Murcia obliga a su rey, Muhammad Ibn Hud, a ofrecer vasallaje a Fernando III solicitando el protectorado sobre Murcia. Así en 1.243 se firma la Capitulación de Alcaraz y el 1º de mayo de ese año el entonces infante D. Alfonso (que mas tarde habría de ser conocido como "El Sabio") toma posesión en nombre de Castilla de caso todo el reino. En el mes de julio de ese mismo año el catalán Berenguer de Entenza toma posesión de Caravaca. Unos años despues, en 1.266, Caravaca, Cehegín y Bullas con entregadas a la Orden del Temple. Tras la desaparición de ésta será la Orden de Santiago la que se haga cargo de Caravaca, primero, de hecho, y más tarde de derecho cuando allá por 1.344, por un privilegio fechado en Toro el 3 de agosto del susodicho año, el rey Alfonso XI conceda a su hijo bastardo Don Fadrique, a la sazón maestre de la Orden Santiago, las villas y lugares de Caravaca, Cehegín y Bullas.
Con la toma de Granada por los Reyes Católicos en 1.492 se inicia el desarrollo de la ciudad.